Enviar un recordatorio incomoda a casi todo el mundo: te preocupa parecer insistente o estropear la relación con un cliente que, por lo demás, siempre paga a tiempo. Pero un retraso que no se gestiona se convierte pronto en una costumbre. La buena noticia es que la mayoría de los retrasos no se deben a mala voluntad: una factura extraviada, un responsable de vacaciones, un pago olvidado. Con un método sencillo, conseguirás que te paguen y la relación seguirá siendo buena.
Antes del retraso: prevenir
- Indica el plazo de pago de forma explícita en el presupuesto y en la factura (no solo «30 días»: una fecha concreta).
- Indica cómo pagar: IBAN, titular de la cuenta y concepto de pago.
- Pide un anticipo en trabajos largos o suministros: reduce el riesgo.
- Envía la factura de inmediato, no a final de mes: cada día de retraso en la emisión retrasa también el cobro.
- Da las gracias cuando paguen: un mensaje breve refuerza el hábito.
Un recordatorio antes del vencimiento
Algunos clientes lo agradecen, sobre todo las empresas con departamento administrativo: unos días antes, un correo electrónico cortés con el número de factura, el importe y la fecha. No es un recordatorio de pago, es un servicio.
Tres niveles de tono
Quien tenga un sistema fijo no tiene que decidir cada vez qué escribir. Tres pasos, con tonos que van intensificándose poco a poco:
- Cortés, unos días después del vencimiento: «Quizá se nos haya pasado por alto...»

